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Ernesto Neto: la estabilidad no es normal
El Faena Art Center ubicado en el barrio porteño de Puerto Madero ha tenido el honor de ser inaugurado recientemente con la presencia del artista Ernesto Neto junto a su obra Hiperculturalocura en el vértigo del mundo que podremos disfrutar, entre septiembre y noviembre de este año, en la sala Molinos. La inauguración comenzó con la bienvenida de Faena y Neto, quien invitó al público a sumarse a la obra en la que ya estaban sumergidos los hijos del artista.



El arte no es algo que haga una sola persona, sino un proceso puesto en movimiento por muchos.”
John Cage
 

Ernesto Saboia de Albuquerque Neto (Río de Janeiro, 1964), artista multimedia, es actualmente una de las figuras descollantes en el ámbito artístico de Brasil. Comienza a vincularse con las artes en la década de 1980 estudiando escultura en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage, y más tarde realiza cursos de intervención urbana y escultura en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. Sus primeras exposiciones se organizan en Brasil a partir de 1988 y ya en 1995 comienzan las exposiciones en el extranjero. El interés mundial despertado por su obra hasta la fecha ha sido continuo, forjándose así una trayectoria sólida. Sus trabajos fueron exhibidos en muestras colectivas e individuales en las Bienales de San Pablo (1988), Kwangju (1995), Sydney (1998), Liverpool (2000 y 2002) y Venecia (2001 y 2003), Guggenheim (de Nueva York y Bilbao), el Miasma de Helsinki y el Centro Pompidou de París.
 
 
Postulado: límite y arte

Toda la obra profundiza el entramado entre escultura e instalación. A lo largo de su trayectoria y sus trabajos se detectan algunas focalizaciones sobre distintos aspectos particulares, no obstante lo cual, permanece invariable un interés trascendente. El interés por ensayar una definición y función del arte, fundado en una concepción personal que motoriza su obra, lo expresa Neto en estas simples y elocuentes palabras:
 
“El arte nos ayuda a interactuar con los demás, nos muestra el límite entendido no como un muro, sino como un lugar de sensaciones, de intercambio y continuidad“.

Cada etapa muestra esta búsqueda artística que pone al arte en vinculación directa con el mundo de la vida: es un orgulloso heredero de la generación de creadores brasileños que rompió con los esquemas modernistas a finales de los ’50 y principios de los ‘60 tratando de eliminar el carácter absoluto del arte para acercarlo a la vida (el Manifiesto Neo-Concreto propone, entre otras cosas, la necesidad de percibir el arte no como un objeto sino casi como un cuerpo). El cuerpo resulta ser, sin dudas, el centro de la actual preocupación estética.
 
 
Estática: tensión y elasticidad de lo inorgánico

En el inicio de su carrera en la década del ’80, su producción se vio marcada por los trabajos de los artistas Resende y Tunga, en la exploración de la articulación formal y simbólica entre materias diversas, sumado al heredado interés por colocar al espectador en el centro de la acción creativa. La adición arrojó como resultado que la interacción física se convirtiera en un atributo clave de su trabajo.
 
Los materiales utilizados eran generalmente textiles, junto con cuerdas y metales (planos -como chapas- y esféricos -como bolitas de plomo), para con ellos explorar la tensión, la plasticidad y la resistencia a través de procedimientos constructivos simples obteniendo instalaciones estáticas.
La utilización de medias de poliamida marcó la trayectoria del artista en lo que respecta al abandono gradual de elementos constructivos rígidos y la búsqueda de materiales más flexibles y cotidianos.
 
 
Dinámica: presentación y representación de lo orgánico
 
A mediados de los ’90 cuando su carrera se lanzó a la escena internacional, Neto estaba realizando obras en las que utilizaba tubos de tejido fino y translúcido, llenos de especias de variados colores y olores (azafrán, clavo de olor, pimienta y jengibre) que pendían como enormes gotas. Se reitera la elección de la elasticidad de los tejidos y se la combina con la fuerza gravitatoria. Tales instalaciones quedaban libradas sólo a su propio peso y aún permaneciendo en la inmovilidad, pero sin estar fijadas.
 
Las esculturas también proponían referencias al cuerpo humano: la tela como una dermis sinuosa ocupando un espacio. Las formas orgánicas de sus trabajos siempre se articularon con la observación del cuerpo ejecutando representaciones de posibles paisajes internos, mixturando lo biológico con lo arquitectónico, logrando una extrema fragilidad y sensualidad entre las livianas estructuras orgánicas que se escurrían en las tres dimensiones del espacio. El Cielo es la Anatomía de mi Cuerpo o Acontece en la Fricción de los Cuerpo son títulos que confirman la intención del artista de ubicar el cuerpo humano como eje de la obra, incluso reforzando discursivamente la recepción.
 
El espectador, invitado a tocar, a oler y a ingresar al espacio creado completaba aquellas obras en una doble modalidad: desde el aspecto material, aportando sustancia, volumen, movimiento;  desde el aspecto formal, completando el sentido en permanente construcción y transformación conceptual. El nuevo giro de estas obras consiste en el abandono de lo estático: el espectador es quien aporta dinamismo y hace inestable a la estructura, quien a la vez que mueve es movido y desestabilizado por los otros espectadores en simultáneo.
 
 
Espacio: luz y color
 
Esperando el arribo del nuevo milenio, el artista carioca comienza a elaborar sus "naves", que son estructuras de tela transparente y flexible que el público puede penetrar. Según el crítico de arte Moacir dos Anjos, en ellas puede percibirse la inspiración en trabajos de Hélio Oiticica (1937 - 1980) y Lygia Clark (1920 - 1988). La paleta, las texturas visuales y táctiles, las fragancias y las múltiples vistas ofrecen al visitante armonía y sensibilidad a la vez que extrañamiento laberíntico: las extensas superficies de lycra se transforman en campos de color. Así como había antes explorado la interioridad de los cuerpos, abriendo lo cerrado y mostrando lo oculto, se focaliza en esta etapa en delimitar, tonalizar, suavizar y organizar el espacio infinito e inaprehensible creando recintos íntimos. Las telas y la incorporación de la luz crean pantallas translúcidas que alteran la percepción del volumen del espacio de exposición.
 
Éstos se pueden concebir como períodos en contrapunto, sin embargo, ambos se conjugan en una supracoherencia en la que se comprueba la lealtad de Neto a sus palabras cuando define el “límite” en el arte como lugar de intercambio y continuidad: la obligada interioridad oculta del cuerpo es exhibida, y es magnificada su pequeñez; y la absoluta exhibición del espacio es ocultada, y es empequeñecida su infinitud.
 
Por otra parte, en esta misma época realiza un grupo de trabajos en los que efectivamente captura el cuerpo humano en el interior de las esculturas. En la serie Humanoides el espectador se pone dentro de la obra como si fuera el corazón palpitante de una gran masa blanca, lo que transmite una sensación de confort y acogimiento. Sin dudas, llevar estos diseños a la industria del mueble resultaría interesante, el arte y el diseño pueden también ser lo cotidiano.
 
 
Léviathan Thot
 
Su obra más magnífica en todos los sentidos es la instalación que realizara en París durante el Festival de Otoño de 2006 con ocasión de la reapertura del Panteón (luego de dos décadas de estar cerrado al público), edificio emblemático que conserva los restos de Napoleón, Voltaire, Hugo y casi una centena de personajes destacados del país.
 
El Estado francés le encargó a Neto una obra, que llamó Léviathan Thot, la cual tiene características orgánicas y enormes dimensiones; fue situada debajo de las cúpulas donde está suspendido el célebre péndulo de Foucault con una altura máxima de sesenta metros.
 
La crítica de arte venezolana Susana Benko, en su artículo publicado por la revista Art Nexus, se refiere a esta obra en los siguientes términos: Pese al compromiso adquirido con las instancias oficiales, Neto creó en ese lugar una de las obras más complejas que será determinante y referencial en su trayectoria artística: creó a escala monumental un sistema de formas y relaciones de fuerzas, en el que el equilibrio era impecable y a la vez propiciador de un juego de tensiones que producían, simultáneamente, una alarmante inestabilidad. Y a la vez, una obra absolutamente carnal, sensorial, e incluso, en cierto modo, erótica.”
 
Los materiales y las técnicas en esta instalación reiteran los procedimientos ya ensayados en obras anteriores, salvo la absoluta sobriedad de la paleta. El trabajo juega con los pesos, las tensiones y las diferencias de alturas, la luminosidad natural y las corrientes de aire que hacen de sutil motor invisible e imprevisible. El Leviatán se alza imponente formado por distintos volúmenes como cuerpos, masas pesadas y conectadas por tensionados tendones, y se apropia del Panteón e incluso de los cuerpos de quienes lo visitan, que se ven obligados a levantar sus cabezas hacia lo alto para verlo. La composición visual entre la arquitectura y la instalación genera innumerables escorzos del coloso bíblico.
 
 
Naturaleza autoconciente
 
Cada giro que Neto imprime a su hacer logra combinar lo antecedente con lo nuevo en una síntesis creativa que recupera y rebasa lo ya experimentado, yendo hacia un nuevo horizonte, pero partiendo desde aquel suelo afianzado como propio. Algunos especialistas consideran que la obra de este artista puede ser descrita como “un más allá del minimalismo abstracto” porque sus instalaciones son vastas bio-esculturas a medio camino entre lo corporal y lo arquitectónico, que llenan el espacio de exposición y con las que los visitantes interactúan.
 
Sus producciones pueden ser consideradas como una expresión del arte abstracto tradicional, aunque la interacción de los visitantes les confiere otro nivel de interpretación, porque la tela es el lugar receptivo que envuelve y contiene al espectador (no al pigmento). Los géneros son en sí mismos materia y color, los cuerpos aportan dinamismo a la inestabilidad estructural de las obras, en síntesis, Neto nos hace disfrutar del sentir que, así en lo artístico como en lo natural, la estabilidad no es normal.
Maria
dice:

Fantástico! Neto tiene la habilidad de hacer q sus obras tengan la movilidad del baile. se comprende sin conocer la obra según el artículo
26.10.11


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